Conferencia de Liderazgo

El objetivo de esta conferencia es hacer foco en los siguientes puntos:

  • La importancia del trabajo en equipo.
  • Cómo manejar la incertidumbre.
  • Cómo actuar ante momentos de crisis, distintos comportamientos ante una situación límite. Las apariencias engañan.
  • El equilibrio entre la razón y la emoción como clave del éxito.
  • La superación depende de uno mismo. ¿Valoramos la vida ?
  • Ser artífice de nuestro propio destino.
  • Resiliencia, cómo transformar una tragedia en algo positivo.
  • La familia, pilar fundamental. La importancia del contacto humano.

Leer Más

La Capital, Rosario: La dura historia de un veterano de Malvinas que conmocionó a los rosarinos

Repercusiones de la Conferencia sobre Liderazgo auspiciada por DonWeb en la ciudad de Rosario, Santa Fe

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

«Yo tendría que estar muerto», dijo Miguel Savage al comenzar a relatar la experiencia que vivió en la guerra de Malvinas. «Eramos soldados no profesionales y fuimos enviados a un enfrentamiento que no debería haber ocurrido», continuó. En 1982 tenía 19 años y estuvo 60 días viviendo en un pozo, congelado, sin alimentación sólida y en medio de una lluvia interminable de bombardeos. Perdió 20 kilos. «Tuvimos tres enemigos: el clima, los ingleses y tristemente nuestros propios jefes», dijo esta semana en Rosario.

Miguel integró el Regimiento 7 de Infantería Mecanizada de La Plata y fue destinado a Malvinas. «No éramos soldados profesionales. Habíamos tenido una sola práctica de tiro en toda nuestra vida. Me dieron un arma que no sabía manejar y a un compañero mío un revolver». Así llegaron a Malvinas en 1982. Y así se enfrentaron a soldados ingleses con seis años de entrenamiento militar.

Cuando se le pregunta qué fue lo que más padeció en la guerra, sin dudar responde: «Hambre». Aseguró que los jefes de su compañía no les dieron de comer nada sólido durante toda la guerra. Los mantenían a caldo. Con temperaturas bajo cero pocos pudieron sobrevivir y algunos se pegaban tiros en los pies para que los evacuaran. En estas circunstancias, reconoce que aprendió lecciones fundamentales que conserva hoy como un tesoro. «Aprendí a valorar las cosas pequeñas de la vida y que lo importante son los afectos, la familia», contó ante un auditorio lleno y conmovido en la charla que dio en el Centro Cultural Fontanarrosa, traído por la empresa Dattatec.

«En medio de la guerra empezó a salir la fortaleza, porque teníamos que tomar decisiones para sobrevivir», acotó. Así comenzaron a trabajar cada día para mantener el pozo donde estaban lo más seco posible, mientras buscaban comida donde se podía y hasta se escapaban y recorrían 10 kilómetros hasta el pueblo para revolver los tachos buscando algo de comida.

«Lo dejamos de hacer rápidamente por el gasto calórico que implicaba y porque conseguíamos pocas cosas a un costo terrible, por los castigos a los que nos sometían». Los estaqueaban como a los animales y a Miguel lo arrodillaron en el suelo y lo sometieron a un simulacro de fusilamiento porque se había robado un picadillo.

Sin embargo, no se dejó vencer. Aprendió a ser humilde, a escuchar y a pedir ser escuchado y sobre todo a valorar la vida con mucha intensidad. «Descubrí que tenía fortalezas que no conocía» reconoce.

Ama apasionadamente la vida y reconoce el regalo que significa. «Un compañero murió de la hipotermia y desnutrición, otros en una caminata pisaron una mina y explotaron…», relata.

Prisionero. Miguel reconoce que uno de los aprendizajes más interesantes sucedió al regreso de la guerra, cuando los ingleses los trasladaron hasta Puerto Madryn y lo llevaron, junto a cientos de soldados, como prisioneros de guerra en el buque Camberra. Durante una semana convivieron con los ingleses, aquellos con quienes días antes se estaban matando.

«Fue increíble, porque como sabía inglés empecé a traducir conversaciones amables entre los ingleses y los argentinos, sobre cómo había sido el otro lado de la guerra. El clima era cordial. No se podía creer que fueran los mismos que días antes nos estaban disparando», contó.

Los ingleses le preguntaban cómo habían sobrevivido sin comer. «Me hice amigo de un soldado inglés llamado Mark Burnett, y hablamos sobre lo absurda que era la guerra. Entendí que el enemigo deja de ser tal cuando uno lo conoce, cuando deja de ser anónimo y pensé que si pusiéramos a convivir jóvenes de países enfrentados nos ahorraríamos muchas guerras y muchas penas», agregó.

Los argentinos llegaron a ese buque desgastados y muy débiles, necesitados de comida y cuidados médicos.

Miguel tapó la historia durante 20 años y no habló. Recién en el 2001, en medio de la crisis del país, asediado por las dificultades económicas explotó y lloró como nunca. «Me di cuenta de que no podía seguir ocultando lo que había vivido y empecé a hablar y a pedir ayuda», contó. Hizo un tratamiento psicológico y escribió un libro que está colgado en internet y se puede bajar en forma gratuita.

En ese camino sanador que había emprendido se dio cuenta de que tenía que volver a Malvinas y en el 2002 lo hizo por primera vez, acompañado de su esposa Andrea y sus hijos Patricio y Margarita, que fueron y son su sostén.

Estuvo con ellos James Peck, un joven kelper con quien recorrió la trinchera y el pozo donde se había escondido. Fue el primer habitante de Malvinas que pidió la ciudadanía argentina.

El papá de James era un baquiano que combatió contra estos soldados argentinos a escasos metros. Con él Miguel recorrió el campo de batalla donde se habían enfrentado y terminaron fundidos en un abrazo y con las boinas intercambiadas.

«Anhelo recuperar la soberanía de Malvinas en forma pacífica y creo que cada uno puede desde su lugar tender puentes y conocer a los que viven en las islas y respetar su cultura. Añoro una Argentina más unida», suspira.

La vuelta. «Cuando volví me encontré con una sociedad aletargada, estresada por la guita, hiperinformada, no escuchándose, no mirándose a los ojos, sin conexión emocional y yo me había conectado con mi propia esencia. Estaba eufórico por seguir con vida, y me ponía el despertador temprano, aunque no tuviera nada que hacer, para disfrutar la vida. Tenía el cuerpo destrozado pero una fortaleza y una alegría de vivir inmensa y todo me emocionaba: el olor a pasto recién cortado, la espumita del mate, el canto de los pájaros, los colores de la tele. La gente me decía que estaba distinto, mejor y es que el sufrimiento me enseñó a madurar y me dio lecciones de las que no se aprenden en ninguna universidad», relató.

Emocionado destacó: «No quiero perder todo lo que aprendí en Malvinas, porque sé que vivo con una gran ventaja y me siento más fuerte por haber pasado por este sufrimiento. Y sé que cada vez que hablo puedo ayudar a alguien y eso me ayuda. El hecho de estar en Rosario adelante de tanta gente me da mucha felicidad», reconoció ante un auditorio que no dudó en levantarse y aplaudir de pie.

Leer Más

Héroes DonWeb

Más de 500 personas aplaudieron de pie al ex combatiente de Malvinas Miguel Savage. Con el fin de recaudar libros para la Escuela Constancio Vigil de Rosario, la firma DonWeb organizó la conferencia en la que se recaudaron más de 800 libros.

(Ver+ Artículo Original)

 

Miguel Savage es un ex combatiente de Malvinas. Después de haber vivido esa experiencia rescata el valor del diálogo, de la familia y de la patria. Hoy recorre el país hablando de las fortalezas humanas y de la necesidad de vivir en paz.

“Tendría que estar muerto”, dijo Miguel Savage al comenzar a relatar la tremenda experiencia que pasó en la guerra de Malvinas. “Eramos soldados no profesionales que fuimos enviados a un enfrentamiento que no debería haber ocurrido”, continuó. Estuvo 60 días viviendo en un pozo congelado, sin alimentación sólida y en medio de lluvia interminable de tiros. Perdió 20 kilos. “Tuvimos 3 enemigos: el clima, los ingleses y tristemente nuestros propios jefes”. Relató una historia muy poco conocida de Malvinas.

Corría el año 1982 cuando Miguel estaba haciendo el servicio militar en La Plata. Con 19 años y una sola práctica de tiro fue enviado a enfrentar a los ingleses en Malvinas.

En esa guerra absurda contra soldados altamente entrenados los argentinos padecieron indeciblemente. Miguel cuenta que el hambre fue uno de los peores sufrimientos. Durante 60 días se alimentó con caldos en un clima de temperaturas bajo cero. Como consecuencia, muchos perdieron la vida y algunos se pegaban tiros en los pies para que los evacuaran.

En estas circunstancias Miguel cuenta que aprendió cuestiones fundamentales que conserva hoy como un tesoro. “Sé que lo importante en la vida no son las cosas materiales sino los afectos y la familia”,

Las adversidades propias de la guerra despertaron la capacidad de sobrevivir. Miguel y sus compañeros cavaron un pozo profundo donde podían protegerse de los tiroteos y cada día tenían que mantenerlo lo más seco posible. Desde ahí recorrían 10 kilómetros hasta el pueblo para revolver los tachos de basura buscando algo de comida. Pero pronto descubrieron que este recorrido les insumía mucho gasto calórico, conseguíamos pocos alimentos y al regresar los sometían a tremendos castigos, como por ejemplo estaquearlos como a animales o someterlos a fusilamientos porque tal vez se habían robado un picadillo para calmar el hambre.

En medio del campo de batalla, sin fuerzas físicas y congelado de frío Miguel aprendió a ser humilde, a escuchar y a pedir ser escuchado y sobre todo a valorar la vida con mucha intensidad. “Descubrí que tenía fortalezas que no conocía” dijo.

Los últimos días de la guerra les ordenaron ir en una patrulla a una casita donde al parecer había una radio que estaba transmitiendo información. Llegaron hasta allí moribundos, mareados por el hambre, desnutridos y en medio de un frío polar que se cobraba la vida de estos jóvenes. Además, en el camino cuatro soldados pisaron una mina y murieron…

Miguel recordó: “Entramos a esa casa con pánico porque no sabíamos si había ingleses adentro. Estaba vacía y sentí un fuerte olor a hogar, algo que hacía mucho no me pasaba y me encontré un pulóver con un olor que me conectó directamente con mi hogar, con mi madre. Sentí que había un mensaje para mí: vas a estar bien, ya falta poco. Me llevé ese pulóver convencido de que algún día se lo devolvería a su dueña.

Cuando terminó la guerra, a los soldados los metieron en un buque inglés como prisioneros. Como Miguel sabía inglés hizo las veces de traductor y allí le sucedió un hecho increíble: trabó amistad con quienes días antes eran los enemigos.

“Fue prodigioso porque ellos empezaron a preguntarnos cómo había sido el otro lado, compartíamos gustos por la música, teníamos la misma edad y ahí aprendí que sería imposible enfrentar a un enemigo si le conociéramos la cara, si hubiéramos convivido con ellos. Habría menos guerras en el mundo si hubiera más diálogo”.

Pasaron 25 años hasta que Miguel pudo volver a Malvinas para cerrar heridas. Y uno de los lugares a donde quiso ir fue a aquella casa donde había encontrado ese pulóver y ese mensaje de aliento. “Encontré a Lisa, la hija del dueño del pulóver y ella me contó que su padre había muerto por el estrés de la guerra, lo mismo que le había sucedido a mi mamá y lloramos juntos”, confesó.

“Uno de los momentos más especiales de mi vida fue cuando volví y me reencontré con mi madre. Me zambullí en sus brazos temblorosos y viví el instante más feliz de mi vida. Ese hecho me acompaña en los momentos duros y en los buenos, es como una Virgen que está conmigo siempre” recordó.

Miguel como tantos otros volvió flaco, con la planta de los pies necrosada por el congelamiento y los dientes flojos. Entró en una euforia tal que lo empujaba a aprovechar al máximo cada instante. “Me ponía el despertador temprano, aunque no tuviera nada que hacer para disfrutar la vida, tenía el cuerpo destrozado pero contaba con una fortaleza y una alegría de vivir inmensa y todo me emocionaba: el olor a pasto recién cortado, el canto de los pájaros, los colores del televisor me parecían emocionantes. Hoy lucha por no perder esa claridad de las cosas importantes de la vida”, subrayó en su charla.

Miguel se casó y tiene dos hijos. Hoy no deja de remarcar lo importante que son ellos para él. Son su motor y su consuelo.

Actualmente Miguel vive en Venado Tuerto y luego de haber trabajado en el rubro siderúrgico hoy es funcionario de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Venado Tuerto y viaja por todo el país compartiendo una lección de vida.

Además escribió el libro “Malvinas, viaje al pasado” donde cuenta toda su historia, y está disponible en el sitio web www.viajemalvinas.com.ar desde donde se puede descargar en forma gratuita.

Leer Más

Miguel Savage: Aprender a vivir por sobrevivir, en Ehow en Español

(Ver+ Artículo Original)

Hace 30 años, en 1982, Inglaterra y Argentina se enfrentaban durante dos meses y medio en una guerra en las Islas Malvinas. Miguel Savage entonces tenía 19 años y cumplía con el Servicio militar obligatorio del país sudamericano -el régimen fue abolido en 1994-. Sin saber siquiera manejar un arma, de la noche a la mañana se vio en un pozo, lejos de casa, en una guerra. Miguel es un sobreviviente que tiene una historia que contar, y en primera persona.

¿Qué te viene a la cabeza de aquel día en el que entraste a la granja kelper?

La hipotermia y la desnutrición. Teníamos seis (soldados) que, por la desesperación, para ser evacuados, se pegaron tiros en los pies. Y cuatro más que murieron por pisar una mina propia (argentina) escapándose para robar comida. En ese marco me mandaron con cinco soldados y un sargento a una casita que estaba del otro lado del río Murrell, la misión era revisar el lugar. Sabíamos que nos estábamos metiendo en las líneas inglesas: ya estaban ahí listos para atacarnos. Pasamos como patos en una laguna llena de cazadores, frente a ellos. No nos tiraron para no revelar su factor sorpresa; me enteré años más tarde.

¿Sabías inglés?

Sí, hablaba inglés de muy chico. Por eso me mandaron, me enviaron de intérprete. La misión era hablar con los isleños, si había la idea era persuadirlos para revisar la casa y si se resistían, combatir. Rodeamos la casa y lo que pensaba era qué me iba a llevar de comida y de abrigo. No en el peligro. Fui el primero en entrar, a los gritos, pedía, en inglés, que si había alguien que por favor saliera. Cuando vi que no había nadie me relajé y empecé a sentir una conexión con el lugar. Empecé a sentir olores que parecían familiares. La vista por la ventana era alucinante, el río que fluía hacia al pueblo, ajeno a la guerra. Pensaba que era el último lugar que imaginaría en medio de una guerra. A la vez estaba desesperado por sacarme la ropa mojada. Me llamó la atención un pulóver inglés lindísimo que encontré en una cómoda. Me lo puse y sentí el olor a limpio, a perfume, a casa. Venía de un pozo maloliente, congelado. Me levantó la dignidad humana. Me saqué la ropa y me puse ese pulóver y me sentí más fuerte. Me alimenté con desesperación: comí dos panes de manteca. Como un perro. Empecé a sentir cosas. Como una presencia, como que había alguien dentro de esa casa que me estaba diciendo “Ya falta poco, Miguel; vas a volver, vas a vivir”. Esto fue el 5 o 6 de junio y el 14 fue la rendición. Tenía la idea de algún día de volver. Mira lo que era: ya estaba proyectando que iba a volver.

Mucha gente huye de las cosas no gratas, tú la recuerdas, la haces presente. ¿Qué ejercicio hay ahí?

Creo que hay tres formas de enfrentar situaciones de gran sufrimiento: tapar todo, victimizarse y hacer como hacen las ostras: abrazan la herida y la transforman en perla.

¿Optas por la tercera?

Sí.

¿Siempre?

No, lo tapé 20 años.

¿Cuál fue el clic, 20 años después?

Wikimedia Commons

La crisis (socioeconómica de Argentina) de 2001. Tenía un negocio que había armado con mucho esfuerzo, estaba muy estresado, perdiendo todo por problemas económicos y ahí tuve mi primera pesadilla de la guerra.

¿Nunca habías soñado con nada de Malvinas?

No hasta entonces.

Comprobadísimo que uno no borra

No, sobre todo con cosas de estrés postraumático, aunque lo instintivo es taparlo. Pero hay que encararlo.

¿Qué soñaste?

Que estaba en el pozo, con los muertos, con bombas que caían y dentro de la pesadilla suena un celular. Era el gerente del banco que me decía “Te cierro la cuenta: tienes demasiados cheques rebotados”. Me desperté gritando y ese día fui a terapia. Después clases de teatro, a correr, curas sanadores, me apoyé en gente generosa. Pero al final me di cuenta que las riendas las tenía yo, el control lo tenía que tener yo, al igual que en el pozo donde se tomaban decisiones para no morirnos.

Hasta 2001 pensabas que tenías el control

Claro, es más: había vuelto a las Islas en 2000 y estaba como agrandado, como “esto a mí no me afectó, yo enfrenté todo”.

¿Cómo diste con Sharon Mulkenbuhr (hija del matrimonio que habitaba la estancia Murrell, la granja kelper a la que entró)?

En mi primer viaje (2000), ella vivía en el pueblo. Fue impresionante el encuentro porque primero ella expresó toda su angustia, estaba todavía enojada con todo y me lo quería decir. La escuché en silencio y después le conté lo que yo sentí. Entendió que mis intenciones eran buenas y terminamos abrazándonos y tomando el té, e intercambiamos direcciones. Le conté que tenía el pulóver pero no lo había llevado en ese primer viaje.

Lo tenías enmarcado

Un amigo lo había hecho, como quien enmarca una camiseta de fútbol.

Pero para tí no era un trofeo…

No, para nada. Era un recordatorio hermoso en un momento crucial de mi vida donde sentí una protección.

En la segunda visita, en 2006 Miguel devolvió el pulóver junto con una nota de agradecimiento. Lo recibió la hermana de Sharon, Lisa.

Miras para atrás, ¿te cuentas la historia diferente a medida que pasa el tiempo?

La historia es básicamente la misma pero le voy encontrando cada vez más mensajes de superación personal. El principal es lo que me pasó al regreso: yo entré en un estado que llamo “la euforia del sobreviviente”. Esos primeros días mi cuerpo estaba desnutrido (había perdido 20 kilos) y en un estado de euforia, de alegría de estar vivo. Me ponía el despertador temprano aunque no tuviera nada que hacer, sólo “para vivir”. Todo me emocionaba. Las cosas simples: la música, las visitas, el olor a pasto recién cortado. ¡Los colores de la tele!

¿Con qué te encontraste cuando empezó a apagarse eso?

Cuando volví hicieron una fiesta en casa. Me preguntaban cosas como si había matado a alguien. Yo quería contar que había aprendido a escuchar, la importancia del contacto humano y la valoración de lo simple. Y me decían “bueno, tienes una vida, ahora mira para adelante”. Me querían proteger, pero yo quería contar. La gente no estaba preparada para escuchar. Entonces… ¿has visto la película “El naúfrago”, cuando vuelve de la isla y le hacen una fiesta? Bueno, exactamente igual, venía como Tom Hanks, en otra frecuencia. Me fui a la cocina y prendí la hornalla. Estaba oscuro. Estaba totalmente lúcido y con una fortaleza increíble. Y me decía a mí mismo “vas a tener que ser fuerte porque ellos no pueden entender la profundidad de lo que viviste”.

¿Tuviste contacto con soldados ingleses en estos años?

Sí, con Terry Peck, el papá de James -James nació en las Islas y es uno de los pocos solicitó la ciudadanía argentina-. El papá combatió contra nosotros, lo conocí en el primer viaje. Fue impresionante. Subimos juntos a los campos de batalla y teníamos algo en común que sólo los veteranos entienden. Mucha gente me pregunta cómo pude abrazarme con el enemigo. Y yo digo que era un ser humano que estuvo en el infierno conmigo. Es intrascendente de qué país era. Hicimos un brindis por los compañeros muertos. Fue decente. NI glorificado ni patriotero: decente. Nos encontramos en un lugar común donde nuestros países se habían enfrentado en una guerra estúpida.

¿Él estaba de acuerdo en que fue una guerra sin sentido?

Totalmente.

¿Hablaron acerca de que ellos eran profesionales y del lado argentino había muchos jóvenes que ni siquiera habían aprendido a disparar un arma?

Sí, él no lo podía creer. La enorme diferencia. Ellos eran soldados de vocación, con mínimo cinco años de preparación. Nosotros éramos civiles recién salidos del colegio secundario, sin vocación. Sin entrenamiento. Y sin comida.

¿Qué cosa no entendiste aún a los 50 años?

El patrioterismo, sigo sin entender a los belicistas de sofá, esos que opinan sobre guerras y construyen relatos históricos cuando no tienen ni idea de lo que se trató. Sigo sin entender a historiadores que dicen que los colimbas argentinos no fuimos víctimas. Y sí lo fuimos, pero decidimos no victimizarnos. No eran muchas las cosas que podíamos hacer, pero nos mantuvimos unidos y trabajamos intensamente para salir vivos de ahí. Cosas simples como dormir abrazados para no morir congelados. Sabíamos que no podíamos depender de nuestros jefes. Teníamos tres enemigos: el clima, los ingleses y nuestros jefes.

¿Qué cosa entendiste a los 50 años?

Partiendo de la euforia esa aprendí que las más importantes de la vida no son cosas. Porque cuando volví vi a la sociedad corriendo detrás de cosas materiales, sin tiempo para escuchar al otro, y a mí fue como si me hubieran tirado un baldazo de agua fría y me hubiesen despertado.

¿Qué significó ese pulóver?

Sentí como estar de vuelta en casa. Sentí como si mi vieja me hubiese puesto un abrigo.

Leer Más

La guerra en primera persona

La Nación, 1 de diciembre de 2012
(+Ver Artículo Original)

blancoynegromummyCuando Miguel Savage volvió de Malvinas, su familia le organizó una fiesta de bienvenida.

«Todo el mundo estaba eufórico, me preguntaban si había matado a alguien, si había visto a los gurkas. Pero yo todavía estaba muy débil, raquítico. En dos meses había perdido veinte kilos. Venía de sobrevivir a uno de los climas más hostiles del planeta, de tener que dormir abrazado a mi compañero Roberto para no morir congelado y estaba como aturdido. El contraste entre todo ese ruido y el silencio del que yo volvía era enorme», recuerda en diálogo con La Nación.

«Entonces -continúa con su relato-, me fui a la cocina, me calenté las manos sobre la hornalla encendida y pensé: «Nadie tiene idea de lo que pasaste. Vas a tener que ser fuerte: vas a estar solo con tu recuerdo por el resto de tu vida»».

Ese recuerdo al que se refería condensaba muchos, demasiados elementos. Entre ellos, la sensación de haber sido traicionado por sus jefes antes y durante el conflicto: «Yo era un conscripto de 19 años que habían mandado a la guerra con un solo día de práctica de tiro, con una carpa cuya lona se desgarró durante la primera tormenta, y que tuvo que atravesar 60 días de alimentación líquida, porque en mi caso no hubo ni pan ni galletitas. Eramos 150 y lo sólido llegaba sólo para 30. Había que hacerlo durar».

Pero el hambre es paciente hasta que un día estalla. Y en su caso, cuando el hambre estalló, tomó el control de sus acciones. Así, cegado por la urgencia, una mañana ingresó en una granja kelper junto a su sargento en busca de una posible base de operaciones enemiga. La granja estaba desocupada y el soldado, una vez efectuada la revisión de rigor, se dedicó a saciar su instinto más urgente. Comió con desesperación y, al huir del lugar, tomó también un abrigo, un típico pulóver inglés que se llevó sin remordimientos. «En ese momento era literalmente un esqueleto con casco. Estaba moribundo. Y en esa casa, al ponerme ese pulóver, fue como volver a vivir», recuerda con emoción.

Savage conservó el pulóver durante más de 20 años. Enmarcado, a la manera de los trofeos o las camisetas de fútbol. «Pero para mí nunca significó un trofeo -aclara-. Para mí era un hermoso recuerdo que en algún momento me salvó la vida.»

En 2006, durante su segundo viaje a Malvinas, decidió devolver la prenda. Su dueño había fallecido, así que lo recibió su hija, junto a una nota manuscrita de agradecimiento: «Este pulóver me dio abrigo en un momento de tremenda exposición -dice en uno de sus pasajes- (…)También lo usé estando como prisionero a bordo del Camberra, tomando el té con la plana mayor de oficiales de la Task Force, que junto con todos los medios británicos me sometieron’ a una verdadera conferencia de prensa, asombrados de cómo habíamos logrado sobrevivir a semejante rigor climático sin suficiente alimento. (…).»

Volver al pasado

Después de su primer viaje a Malvinas, en 2000, Savage descubrió que había, para sus recuerdos, un mejor destino que la soledad que les había imaginado aquella primera noche del regreso, en la cocina de sus padres. Y comenzó a desplegarlos en una página web que se llama «Viaje al pasado»www.viajemalvinas.com.ar ). Allí relata sus vivencias en los tres viajes que hizo a las islas, retrata su amistad con Terry Peck -un ex combatiente enemigo contra el que se enfrentó en la batalla de Monte Longdon- y su hijo James -quien hace un tiempo se convirtió en ciudadano argentino-, y hasta pueden verse los avances de «Con la mano de Dios», un documental pacifista filmado por productores italianos y protagonizado por el propio Savage.

A 30 años del inicio del conflicto, hoy rescata la figura del sobreviviente ex conscripto. «Los ex combatientes éramos una figura incómoda, tanto para la sociedad, que nos asociaba con la dictadura, como para el gobierno militar, consciente de que habíamos sido testigos de sus errores -analiza-. Pero, a diferencia de los profesionales, que volvieron con trabajo, contención, obra social y vivienda, los conscriptos volvimos de la guerra con nada. Y encima, al regreso, tuvimos que soportar amenazas explícitas para que no contáramos nada. De hecho, yo tuve que firmar una declaración jurada que me obligaba a guardar secreto militar.»

Lorena Oliva

Leer Más

TedxRíodelaPlata

Fuí orador en  #TedxRiodelaPlata 2012, cuando se cumplían 30 años de la Guerra de Malvinas. Aquí el video:

 

Ese día, mi charla fue «Trending Topic» en la red social Twitter.

Principales Tweets:

 

 

¿Qué es Ted?

TED es una organización sin fines de lucro cuya misión es difundir ideas que valen la pena. TED comenzó como una conferencia de cuatro días en California en 1984 y ha crecido para apoyar a aquellas ideas que intentan cambiar el mundo por medio de distintas iniciativas.

En los eventos TED, los principales pensadores y hacedores del mundo son invitados a dar la charla de su vida en 18 minutos o menos. Los oradores TED han incluido a Roger Ebert, Sheryl Sandberg, Bill Gates, Elizabeth Gilbert, Benoit Mandelbrot, Philippe Starck, Ngozi Okonjo-Iweala, Brian Greene, Isabel Allende entre muchos otros.

En TED.com, las charlas de los eventos TED son compartidas gratuitamente con todo el mundo. Cada día se publica una una nueva charla. Las charlas son subtituladas en muchos idiomas a través de una red global de voluntarios. Las charlas TED son compartidas a través de redes de distribución como TV, radio, Netflix y numerosos sitios web.

Leer Más

Malvinas, Viaje al pasado

Soy un sobreviviente de la Guerra de Malvinas. Aquí brindo mi testimonio sobre los dramáticos hechos de 1982. Viajé 3 veces a las Islas para poner a los fantasmas a descansar.

Durante 20 años no hablé del tema. Una pesadilla en 2001 es el comienzo de un alucinante camino sanador, que fue poner en palabras el horror.

Creo que hay tres formas de enfrentar situaciones de gran sufrimiento: Tapar todo, victimizarse o abrazar la herida y transformarla en algo positivo. Es por eso que narro con alegría mi historia de vida, compartiendo los aprendizajes y la resiliencia

Leer Más

Malvinas War Crimes / Registro en inglés BBC World Service / Radio

Malvinas War Crimes

Assignment looks at the continuing fallout from a war at the end of the world.

Twenty-seven years ago, Argentina invaded the Falkland Islands. Ten weeks later its largely conscript army had been defeated by a British task force sent to recapture the territory.

The plight of the young soldiers deployed to defend the islands was forgotten after the campaign. Within weeks, Argentina had rid itself of its military rulers and the invasion of the islands it calls the Malvinas, was something of an embarrassment.

But the claims of those young recruits are now being listened to and some of the officers who led the campaign are facing charges of war crimes, committed against their own troops.

Leer Más

Argentina veterans divided over Falklands ‘abuse’ case

Seventy former Argentine army officers are accused of crimes against humanity for the alleged abuse, torture and, in one case, murder of their own troops during the 1982 war with Britain over the Falklands, or Malvinas, Islands. As the BBC’s Angus Crawford reports, the case has divided Argentina’s veteran community.

In 1982, Michael Savage was a student doing his military service, part of a force sent to invade the Falkland islands by the dictatorship then in power in Argentina.

One morning on patrol, his platoon came across a front line position.

«It was the coldest day of the war and, in the white snow, we saw a soldier staked to the ground, he was dying,» he said.

I asked him who was responsible for staking out the young man.

He told me it was his own corporal.

During his time on the island he saw many of the conscripts treated in the same way.

But wait, there’s more!

Leer Más

Sobre traumas y monumentos

Blog de Pedro Algorta
http://survivorwalk.blogspot.com/2009/01/sobre-traumas-y-monumentos.html

Sobre traumas y monumentos

Hay conversaciones virtuales que adquieren vuelo propio y son muy interesantes. Yo aprendo mucho de ellas. Esta es una de ellas, es un poco larga, pero me parece que vale la pena. Empezó con un mail recibido en la página www.viven.com. :

……..cuando doy clases en Facultad de Psicología, porque soy psicólogo y psicoanalista, hablando de lo que son los acontecimientos traumáticos con los estudiantes hago algunas referencias a la tragedia de los Andes. Últimamente les tiro una pregunta que los deja mudos, sin saber qué responder. Les planteo que piensen porqué los 16 sobrevivientes de los Andes se reinsertaron a la sociedad y pudieron hacer su vida exitosamente, y que lo comparen con los testimonios de los ex-combatientes de Malvinas, de quienes sabemos que han tenido una reinserción más difícil. Porqué?

Diego Nin

Hola Diego, a mi también me preocupa esa pregunta.

Cuál es tu respuesta, es que no hemos tenido estrés post traumático? Porqué a la gente de Malvinas les cuesta tanto hacer una vida normal y a nosotros no?

Muchas gracias,

Pedro Algorta

Hola, Pedro, gracias por tu amable respuesta. También me respondió Coche Inciarte, muy gentilmente. Él dice que la terapia se la hicieron ustedes mismos allá, durante los 72 días en la montaña y que por eso les ha ido tan bien luego. Por mi parte te puedo decir algunas cosas, a riesgo de aburrirte o de que te parezca algo demasiado general. Seré breve. La experiencia de ustedes tuvo elementos comunes con la situación límite de la guerra, aunque también diferencias importantes. El libro La sociedad de la nieve muestra que para algunos hubo estrés postraumático pero no traumas profundos.

Según los estudios de estrés post-traumático, especialmente lo que se ha visto en el trauma de guerra, hay tres elementos altamente traumáticos a tener en cuenta, partiendo de la evidencia de que el trauma no se constituye como tal por el solo hecho supuestamente traumático considerado en sí mismo.

1) En la guerra, un factor decisivo para el trauma es el sentimiento o la experiencia de lo que llaman LA TRAICION DE LOS JEFES, el abandono de los soldados a su suerte o el maltrato y ensañamiento. Los ex combatientes de Vietnam y de Malvinas no paran de hablar de esto. Los argentinos dicen haber sido mejor tratados por los oficiales ingleses, cuando fueron prisioneros, que por los suyos propios. No veo nada semejante a esto en la experiencia de Uds. ya que ni cuando cesaron la búsqueda el día 10 Uds. lo vivieron así. Y ni hablar de las relaciones que establecieron entre Uds., que fue algo maravilloso y decisivo para que pudieran salvarse.

2) El segundo es LA MUERTE DEL AMIGO, del amigo más querido y la culpa de no haber muerto con él y los otros, de no haber podido salvarlo etc. Esto sí aparece en los testimonios de una manera muy fuerte y con el plus de haber tenido que alimentarse de ellos. Creo que lo decisivo fue la manera en que lo manejaron allá, pero fundamentalmente lo que pasó al regreso, y esto nos lleva al punto 3.

3) VALORACION SOCIAL Y FAMILIAR DE LA EXPERIENCIA. Los soldados que regresaron fueron socialmente condenados, derrotados, al servicio de una aventura militar absurda de una dictadura genocida que perdía popularidad, estigmatizados. La sociedad los rechazó, no les querían dar trabajo, tenían que ocultar quienes eran y donde habían estado. La sociedad se avergonzaba de ellos, quería negarlos, olvidarlos, matarlos civilmente.

Por esto pienso que fue fundamental aquella inolvidable conferencia de prensa que dieron Uds. al regresar, en la cual dijeron todo y cómo lo dijeron, pero lo que selló el destino de la experiencia post cordillera fue el cerrado aplauso del público presente, lo cual no fue otra cosa que la aceptación, el afecto, el reconocimiento de toda la sociedad. El Uruguay y el mundo los ve, los vemos, como héroes, involuntarios pero héroes. La significación social es absolutamente diferente que la de las Malvinas.

Con esto quiero decirte que el trauma se instala o no también fuertemente influido por el valor social que se da a la experiencia, el trauma se produce con una significación a posteriori del hecho en sí.

Pido disculpas por discrepar con Coche Inciarte, no creo que todo se explique por lo que pasó allá y que todo se haya decidido en esos 72 días. Me inclino a pensar, con perdón de Uds., que lo que se encontraron al regresar fue, entre otras cosas, muy decisivo para evitar un trauma emocional profundo.

Sé que es una pregunta un poco tonta, pero ¿qué hubiera pasado si al regreso la sociedad uruguaya y el mundo los hubiese tratado completamente al contrario de como los trató y valorizó la tragedia? Por suerte nunca lo sabremos. ¿Verdad que es impactante el contraste entre Uds. y Malvinas, con más suicidados que muertos en combate?

Bueno, disculpame la lata medio profesoral con que te tiré, mi interés por Uds. es muy anterior a todas estas reflexiones, más básica y afectiva, soy esencialmente un admirador de lo que pudieron hacer. Gracias, y los felicito por la idea del sitio Web.

Hola Diego, entiendo perfectamente lo que decís. De hecho lo estuve hablando con un profe americano que estuvo en Vietnam. Justamente él dice que la calidad del regreso es fundamental. Los veteranos de guerra hablan entre ellos, no con terceros por miedo al castigo social.

Pero creo que hay algo más, y eso es que nosotros no estuvimos en situaciones violentas. No tuvimos que combatir un enemigo humano, nuestro enemigo era la naturaleza hostil, pero no otro ser humano. Me imagino que eso te debe marcar.

Hola Pedro, nuevamente gracias por tu amabilidad. Creo que sí, totalmente de acuerdo con lo que decis, no es solo el regreso lo que cuenta, están todos los otros componentes que Uds. mismos han relatado tan detalladamente, la manera en que se trataron y se cuidaron, el sentido que le pudieron dar etc., todos los asombrosos gestos de solidaridad, entrega y heroísmo. Yo solamente quise poner el acento sobre un aspecto que normalmente no se lo destaca. Es un asunto complejo, porque en Malvinas también hubo muchísimos actos de solidaridad y heroísmo entre compañeros que dieron su vida por otros, y muchos de los traumatizados y suicidados jamás llegaron a combatir directamente. De todo esto surgían mis reflexiones y mi interés de compartirlo con Uds.

Mi interés por la experiencia de Uds. ha sido y es muy profundo,. El otro día cuando recibí tu respuesta me di cuenta de hasta qué punto la tragedia de los Andes ha sido importante en mi vida, ya que creo que ha sido parte significativa de mi formación sentimental y ética, así nomás te lo digo, ese punto del heroísmo no voluntario me marcó mucho. Las personas comunes que van a Chile en un Fairchild solamente buscando que sea más barato y terminan sometidos a semejante prueba. Y no digo que el heroísmo esté solo en los sobrevivientes, hubo muchos héroes que no volvieron, según los relatos. Ayer recordaba una película que muestra lo contrario, Nacido el 4 de Julio, con Tom Cruise, donde el tipo quiere ser un héroe, lo busca y termina en el otro polo al darse cuenta de lo pelotudo que había sido. Uds. no quisieron ser héroes pero lo fueron de una manera de la que es difícil encontrar palabras.

Solo una pregunta más, Pedro, y disculpame porque siento que estoy abusando de tu amabilidad.

¿Pensaron alguna vez en hacer algo así como un museo o un museo-memorial que incluya también la memoria de los que murieron?

Creo que algunos de mis «hermanos sobrevivientes» andaban en eso en algún momento. Yo no. Yo he tenido con el tema una relación especial. Por muchos años no le di ninguna importancia y me molestaba que se hablara de películas, libros y monumentos. Todavía hay cosas que me molestan mucho, todo lo que hace a la banalización y comercialización del tema no me gusta. A veces no entendemos lo que hacemos. Yo he estado siempre en contra de hacer un monumento.

Aprovecho para contarte también que con referencia al «luto por el amigo muerto», ese yo no lo sentí. Allí arriba estábamos blindados, no nos dábamos el lujo de sufrir, de pensar en nuestras casas, en nuestras familias. A mi se me murió un amigo en mis brazos, pero lo lloré unos segundos, después de muerto, ya no era él, y me puse su abrigo porque hacía frío. Y hoy no me genera ningún remordimiento, ninguno de nosotros ha tenido pesadillas con el tema.

En fin, te mando un abrazo, perdóname la lata, pero si querés decirme algo más, bienvenido sea, me encanta tratar de entenderlo más.

Hola, Pedro, me dejaste pensando mucho con tu respuesta, me desperté con eso en la cabeza, así que te vuelvo a escribir. Siento que tu posición y tu voz son muy importantes en lo relativo al tema del manejo público de la tragedia de los Andes. Tu voz nos alerta a todos de los riesgos de banalización del tema, en unas sociedades como las nuestras, altamente mediatizadas y ávidas de temas de consumo masivo, dispuestas a trivializarlo todo y vaciarlo de contenido.

Por otro lado, pienso que la tragedia de los Andes es un hecho histórico, y que aún no hemos podido darle enteramente ese lugar en nuestra sociedad, tal vez porque no es un hecho político ni una gesta deportiva. Es más, acordate Pedro, ya que tenías 21 años, lo que eran los países del cono Sur en el 72!!! Radicalización ideológica, intolerancia fratricida, violencia descontrolada, y en medio de todo aquello aparece la tragedia de los Andes, como un rayo de luz en medio de las oscuridad, con toda su belleza trágica a contrapelo de lo que sucedía. Creo que nos cuesta asimilarla porque tenemos la cabeza formateada para dar trascendencia únicamente a los hechos políticos, es una gran limitación.

Pero también está el riesgo de hacer de la tragedia de los Andes un ícono de consumo popular y masivo, vaciado de contenido, hacerla una especie de nuevo Maracaná, con Canessa y Parrado como nuevos Schiaffino y Giggia.

Y siguiendo el mismo tipo de inquietud que vos planteás, quería preguntarte porqué decidieron ponerle al sitio Web Viven, manteniendo el nombre aquel del primer libro. Disculpame si no es pertinente lo que te pregunto, pero mi inquietud va por el lado que a vos te preocupa con mucha razón, la del tratamiento público del tema. Porqué? Porque el nombre Viven incluye solamente a los sobrevivientes, y vos me dirás que es obvio porque es un sitio de los sobrevivientes, pero mi inquietud apunta a interrogarme si es posible comenzar a integrar a los muertos de otra manera en el manejo público del tema, porque en lo privado creo que sí lo hacen. Casi dos tercios de los que viajaron no regresaron. Por eso mi pregunta sobre algo como un museo-memorial que reúna todos los aspectos de la tragedia, incluidos los muertos, ya que Viven los excluye.

No sé si pude explicarme bien, y si te parece un bolazo por favor decimelo.

Así es, siempre me molestó que se nos compare con Maracaná. Quizás ahora menos que antes, porque aprendí a vivir con el hecho de que a mucha gente le interese y le impacte el tema. Pero además, uno al exponerse públicamente está sujeto a que le peguen y les pasen facturas. Es el riesgo que corremos, y si lo banalizamos mucho, peor.

Por otra parte, mis compañeros que vivieron siempre en Uruguay, vivieron más cerca que yo de los familiares de los muertos. A mi no me pasó, pese a que conozco algunos. Pero si he pensado poco en mi vida en el accidente en si, menos he pensado en los chicos que no volvieron. Hubo que dar vuelta la hoja y seguir adelante. Así de simple. De todas maneras, ahora estoy en un proceso de mirar para atrás y volver a encontrarme con gente relacionada con el tema, que solo vi brevemente cuando bajé de la montaña cuando aún no estaba preparado para el encuentro. Ahora estoy más «disponible», me gusta hablar con ellos y me ayuda a entender más lo que nos y les pasó.

El sitio Web se llama «viven» por el libro de Read. Nos conocen como el grupo «viven». Por eso se llama así. Yo personalmente trato de no mezclarme con homenajes a los que no volvieron. Ya te dije, no me gustan los monumentos y los que volvimos tenemos que mirar para adelante.

Perdoname si soy un poco brutal

Me interesó mucho lo que escribís sobre el estrés post traumático. Lo de la traición de los jefes es novedoso, pero me parece más importante el tema de la «falta de violencia». Estás de acuerdo?

Conocés mi blog? Ahí hablo un poco de estas cosas. Fijate en una entrada que se llama «Reuniones difíciles«

Hola, Pedro, entiendo tu posición y no tengo nada para decirte al respecto, solo escucharte o leerte con mucha atención. Lo que decís me sirve mucho para no olvidar ni por un momento que existe un abismo entre haber pasado por la experiencia de la cordillera y escuchar los relatos sobre la misma. Para todos nosotros, salvo para Uds. 16, la cordillera es solo un relato, no cualquier relato, claro, pero relato al fin. Espero que no te hayan incomodado algunas de las cosas que te escribí, capaz que me metí donde no me llamaron.

Con respecto a lo que decís del trauma y la traición de los jefes está descrito en algunos libros sobre el tema del trauma de guerra. Pero el tema del trauma va mucho más allá que el de guerra porque en los diferentes tipos de traumas emocionales suele haber en la base este componente de traición, de abandono por parte de quien se supone que es el garante. Por ejemplo, un niño es abandonado por sus padres, o nace un hermanito y el niño es desplazado por otro, o la traición amorosa en la pareja, o el abuso sexual o la violencia de padres a hijos. Incluso los niños pueden adaptarse y soportar todo tipo de penurias y privaciones, hambre, frío, calor, pero si los padres los violan, abandonan, maltratan física o psicológicamente eso provoca un daño emocional muchas veces severo. Si vas a una casa cuna o a un hogar de niños huérfanos y hablás con ellos vas a ver que ninguno acepta que la madre los abandonó, todos te dicen que está trabajando o enferma y no lo puede tener pero luego los van a venir a buscar, dentro de poco, y te parte el alma pero es la manera que pueden sobrevivir, autoengañandose porque aceptar la verdad es la destrucción emocional. Es decir que en la base de muchos traumas emocionales está la traición del Otro, el que encarna ese lugar del garante del amor y las reglas morales, lo correcto etc.

Sobre el trauma de guerra hay un libro muy bueno de un Psiquiatra americano que trabaja con veteranos de Vietnam, Jonathan Shay, «Achilles in Vietnam», donde muestra como el trauma de guerra ya está descrito nada menos que por Homero en la Ilíada y lo compara con testimonios de soldados. Es muy bueno pero es muy específico del trauma de guerra, y si bien tiene puntos en común con otros traumas es algo que no se puede extrapolar así nomás. El capitulo uno se llama Betrayal o what is Right, precisamente, pero aplicado a la experiencia del ejército.

Por eso te decía que hubo soldados traumatizados de Malvinas y suicidados que nunca combatieron, que nunca dispararon ni les dispararon, y sin embargo.lo que les pasó es que se congelaban en las trincheras y no les daban ropa ni de comer y les aplicaban castigos terribles…. por lo tanto no alcanza con el factor violencia o combate para explicar el trauma.

Ese es precisamente el punto, que para los soldados no necesariamente la situación de guerra en sí es traumática, para algunos sí, por supuesto, pero las privaciones físicas y biológicas no tienen porqué serlo. Los soldados no son seres aislados, individuales, sino que pertenecen a un cuerpo estructurado, disciplinado, vertical, con un sistema de reglas y valores morales, donde ellos tienen obligaciones como la obediencia al superior, pero también tienen derechos que al mismo tiempo son obligaciones de los oficiales responsables de su trabajo y de sus vidas, nada menos .Se supone que los soldados deben ser mandados por los oficiales pero también provistos de todo lo necesario como abrigo, comida, armas adecuadas, descanso, sistemas de disciplina razonables y no sádicos, es decir que el oficial es responsable por el bienestar y la seguridad de la tropa, se da una relación muy vertical casi como de padre-hijo, por eso es que el soldado queda en una posición de extrema vulnerabilidad, porque él no decide nada, todo depende del otro. Y si ese oficial es un hijo de puta o un cobarde incompetente y no está a la altura de su función, el soldado está en problemas serios. Mirá los libros, películas, documentales sobre Malvinas y vas a escuchar esto hasta el cansancio casi. No es el hecho en si del congelamiento lo traumático, sino el sentido que adquiere en relación al Otro.

Lo de Uds. fue bien diferente porque no estaban en situación de ser traicionados por superiores de los cuales dependiesen ni armaron internamente una estructura que pudiera terminar en eso.

Los soldados se congelaban, se gangrenaban, les amputaban las piernas, pasaban hambre, tenían que salir a robar comida sabiendo que el castigo era estar estaqueado desnudo todo un día bajo la lluvia y el aire helado. Uds. de pronto tuvieron más hambre y más frío, pero para ellos eso no era una fatalidad accidental, esa es la diferencia, para ellos esa era una decisión deliberada de los oficiales, había una intención maligna, ellos fueron traicionados en relación al código, utilizados como mera carne de cañón y para peor cuando regresaron se encontraron con que todo el país había donado toneladas de abrigo y alimentos, joyas, dinero para ellos y eso jamás les llegó, se lo vendieron todo los oficiales corruptos que los traicionaron. Y para peor la sociedad luego los negó.

Ese es el punto clave, no el frío en si, que ya es bastante jodido, sino la significación diferente que en el caso de Uds. y de ellos adquiere el sufrimiento. Uds. nunca sintieron que lo que les pasó haya sido mala voluntad o malicia de Otro del cual dependían, lo tomaron como la fatalidad que fue. Entonces está el sufrimiento extremo pero con la otra variable decisiva que es el porqué se sufre y el para qué se sufre, esa vivencia puede ser muy diferente aunque el sufrimiento físico sea más o menos equivalente.

Creo que una de las cosas maravillosas que hicieron Uds. allá arriba fue intuitivamente generar eso que hasta tiene un nombre puesto por Uds. La Sociedad de la Nieve, que es exactamente lo contrario de lo que tuvieron los soldados en Malvinas, ellos estaban atados a una estructura que no les permitía hacer nada ni parecido a lo que pudieron hacer Uds. Estaban expuestos a las bestialidades de los oficiales que debían cuidarlos, a riesgo de rebelarse y ser declarados desertores y ser fusilados.

Es decir que en lo que luego es traumático hay de base un componente que no tiene tanto que ver con las situaciones objetivas en juego sino con los elementos intersubjetivos.

Por ejemplo, si ves el libro de Shay encontrás un testimonio de un soldado de Vietnam, traumado de guerra que está así por la violencia, pero no por la violencia de la guerra en sí, ya que está legitimado y permitido matar en la guerra, es lo que hay que hacer. Está así porque el comandante los hizo disparar en la noche contra gente que al otro día vieron que eran pescadores con niños, y al oficial no le importó un carajo, es decir que el tipo los estaba haciendo transgredir el código que se suponía debía él respetar antes que nadie, entonces no es la violencia en sí, ni la violencia contra él y sus camaradas sino la significación de esa violencia que pasa por la relación con el oficial a cargo.

Todo esto sin desconocer que hay variables individuales que son muy decisivas en el trauma, pero no hay que perder de vista los contextos en los que se producen y los sistemas de valores y formas de significación que cada contexto se da. Ortega y Gasset decía yo soy yo y mi circunstancia, son elementos inseparables, no hay yo sin circunstancia, no hay yo separado de los contextos humanos y sus sistemas de significación. Y el trauma no escapa a esta máxima.

Con respecto a bibliografía, lo que más vas a encontrar son las descripciones de los trastornos de stress postraumático, en la Web los tenés todo, son descripciones psiquiátricas, están muy bien, pero este tipo de cosas que te estoy diciendo ya es más complicado porque muchas veces implica tener ciertos conocimientos teóricos previos que ha tratado de ahorrarte para no complicar ni aburrir.

Bueno Pedro, suficiente lata no? Pido disculpas nuevamente

Un lujo, me has ayudado un montón.

Estás en Montevideo?

Si te parece un día que vaya te llamo y tomamos un café.

Voy a escribir algo de esto en mi blog, me obliga a acalarar algunas ideas. Después te lo mando.

Claro que si, Pedro, ha sido para mí un placer este intercambio contigo y te digo sinceramente que he aprendido tanto de tus repuestas como de tu testimonio en el libro, el cual me pareció de los más originales, así como de tu manera de manejar subjetivamente la tragedia en este largo periodo post-cordillera. Muy interesante tu relación al pasado y la memoria del hecho y tu estrategia de supervivencia tanto allá como luego hiciste para hacer tu vida sin que eso te jodiera demasiado. Por otra parte me sirvió mucho saber que además de caerte en los Andes hiciste una vida con un montón de cosas importantes que vos mismo decidiste, me sirvió despegarte del personaje flaco y barbudo que levanta los brazos saludando al helicóptero.

Por supuesto que me gustaría alguna vez charlar contigo, si, vivo en Montevideo, si algún día te parece llamame.

Preparé esta entrada para mi blog en referencia a nuestros mails. Si sale bien, lo publicaré en 2 o 3 semanas.

Fijate si está bien o tiene errores conceptuales grossos. O querés hacer alguna sugerencia. Tengo un par de ex combatientes que me leen que seguro harán algún comentario cuando lo publique.

No te menciono, pero si te animás puedo mencionarte por tu nombre. Como tú quieras. En general no identifico otros pero si querés lo puedo hacer.

Te mando un abrazo,

Hola Pedro, creo que está bien en términos generales, pero vos sabés que con las cosas que te escribí estuve hablando en un nivel de generalización en el cual es necesario moverse pero cuando pasamos a los casos individuales la cosa es más compleja, creo que es importante diferenciar esos dos niveles de análisis, no porque sean cosas diferentes sino por una cuestión de método, no se puede hablar en todos los niveles al mismo tiempo. Esas son reflexiones del contexto general. Esto te lo digo porque también hay casos de tipos que van a la guerra y cuando escuchan los primeros tiros y explosiones pueden entrar en pánico y quedar con secuelas, así como también el hecho de que un soldado permanezca en el frente más de cierta cantidad de tiempo, creo que es un año, es un factor importante etc. Una aclaración importante es que no soy médico, soy licenciado en psicología y psicoanalista, si vas a citar mi profesión prefiero presentarme públicamente como psicoanalista. Si querés poner mi nombre no tengo problema, e incluso si hay gente que se enganche en el tema no tengo problema en que lea nuestro intercambio de mails. Al fin y al cabo es un tema público, y estaría bueno escuchar otras voces sobre esta cuestión compleja del trauma. Un abrazo

POSTED BY PEDRO ALGORTA AT 3:10 PM

7 COMMENTS:

Miguel Savage said…

Querido Pedro : Gracias por esto…aplaudo de pie este dialogo con Diego Nin.
Lo que dice Diego aqui es exactamente lo que yo vengo pensando…la cordillera y malvinas tienen muchos puntos en comun, solo que Ustedes peleaban contra la implacable naturaleza y nosotros , ademas de la naturaleza tuvimos dos enemigos : nuestros oficiales y los ingleses, y te digo que todavia siento bronca hacia nuestra oficialidad, en cambio contra los ingleses no tengo nada, si me trajeron de vuelta a madryn en el canberra, un transatlantico de lujo, tomando el te..es mas, puedo sentarme a tomar una cerveza e intercambiar historias con ellos. El trato infrahumano por parte de nuestros oficiales, el sentirnos carne de cañon, utilizados por la dictadura que cinicamente trataba de forzar una pasion nacionalista sobre nuestras espaldas…desnutridos y desesperados civiles sin entrenamiento.
Y el regreso a la civilización …lo que charlabamos allá en los pozos era : nos van a recibir como heroes…las chicas se van a pelear por salir con nosotros…nada de eso ocurrio. La sociedad Argentina, que habia apoyado fervientemente a galtieri, se sintió estafada , y quizo olvidar para siempre. Encima los milicos nos amenazaron e hicieron que firmaramos declaraciones juradas con el compromiso de no contar nada de lo que paso en las islas.
Por eso tenemos mas de 400 compañeros que se quitaron la vida …la sensacion de que todo ese sufrimiento fue en vano. Uds en los Andes formaron esa sociedad, esa maquina perfectamente aceitada para lograr el objetivo final,y esos extraordinarios comportamientos colectivos que Uds realizaron llevaron a que la sociedad mundial los reconozca como lo que son, heroes, y Uds , mas alla del enorme trauma, sienten orgullo de como lo resolvieron, y de como se lo contaron a la sociedad, cuando esta , al principio los quizo condenar. Las guerras son algo mas complejo, y les paso a los ingleses tambien ojo…malvinas es la guerra britanica con mas suicidios en su historia (en relacion al numero de soldados que participaron).
Ellos no sufrieron tanto la traicion de los jefes, pero si cuando termino, les dieron la medallita y a casa…a nadie en Inglaterra le preocupan los veteranos ingleses…la gente se olvida…pero el veterano,ya sea argentino o ingles no se olvida, tiene a malvinas en su mente todos los dias.
Yo estoy escribiendo un libro, para darle un sentido al dolor…pense que lo mejor seria escribir, para asi contarle al mundo que Argentina tiene heroes anónimos, y lo cuento despojado de nacionalismo. Mi búsqueda del sentido se va a canalizar en denunciar a los militares, porque malvinas fue el capitulo final de esa cruel dictadura, y nosotros los colimbas, sus victimas directas.
Pucha, me sentaria con vos y este capo de Diego Nin a charlar horas…
Que bien me hizo leer esto Pedro

Un gran abrazo a vos y a Diego !

Miguel Savage
www.viajemalvinas.com.ar

FEBRUARY 4, 2009 AT 11:49 PMSantiago said…

Este es le mejor post que has publicado hasta ahora. Raro que haya generado más comentarios. ¿Será que nos dejaste pasmados?

FEBRUARY 16, 2009 AT 12:44 PMAnonymous said…

queridos Pedro y Diego, me parecio muy enriquecedora la opinion del profesional en esta materia de los traumas. Yo como sobreviviente siempre me emociono muchisimo lo que paso en la conferencia de prensa en la cual eramos solo 8 o 10(faltabas tu Pedro, Roy, Javier,Alvaro,Nando,Bobby y creo nadie mas)Esa noche que llegamos cargados de una emocion enorme, pasamos del aeropuerto al gimnasio del christian y alli entre los flashes empezamos con total pureza e ingenuidad a relatar lo que nos habia sucedido adelante de periodistas y publico. El aplauso cerrado que vino despues del relato de Pancho, esa aceptacion y perdon del publico creo fue lo mas curativo,. Nunca me habia puesto a pensar de la importancia que habia tenido esa respuesta de la gente hacia nosotros(lastima no la pudieras vivir tu Pedro)Gracias Diego aunque no te conozco, me ayadaste a entender porque yo le daba tanta importancia a ese hecho. Abrazos .Fito

FEBRUARY 17, 2009 AT 7:23 PMPedro Algorta said…

Gracias Miguel Savage por tus comentarios tan personales sobre tu experiencia en Malvinas, gracias hermano Santiago por apreciar esta entrada en el blog, y gracias «hermano sobreviviente» Fito por tu aporte. La verdad es que me perdí ese «aplauso sanador» y gracias por traerlo al blog.

FEBRUARY 19, 2009 AT 10:27 PMfrancisco said…

Un lujo este elevado intercambio entre Pedro y Diego.
En mi humilde opinion ese «aplauso sanador» en la conferencia estaba compuesto por una enorme cuota de admiración y reverencia del público a un grupo de cuasi adolescentes que le estaba mostrando al mundo una experiencia de amor a la vida y de aferrarse a ella pocas veces vista y por una mínima cuota de perdon, que seguramente vendría de las familias de los muertos.

FEBRUARY 23, 2009 AT 1:17 AMCharo said…

No me atrevo ni a escribir Pedro, he leído con gran emoción tus mensajes y aún no puedo creer que una de las personas que más admiro desde jovencita siga teniendo tanta generosidad de compartir con los demás como las teneis vosotros.
Yo tenía 14 años cuando tuvisteis el accidente, recuerdo que me impresionó muchísimo vuestra historia, y la seguía a través del diario español: Pueblo, a escondidas de mi familia que no me permitían leerlo pues pensaban que me impresionaría mucho.
Ellos no saben hasta que punto me impresionó vuestra historia, con el paso de los años una amiga me prestó Viven, lo leí muchas veces, me daba fuerzas, valor y valentía, al cabo de mucho tiempo vi la película, y cuando años después la descubrí en video la compré, volví a comprarlo muchos años después en DVD.
Ahora tengo cuanto material sale sobre el tema, todos los libros, etc.
Mañana es el día de la madre en España, ¿sabes que me ha regalado mi hijo?: La sociedad de la nieve, y no puedo dejar de leerlo, lo recomiendo a todas las personas que lean este blog, es un canto a la vida, os agradezco tanto vuestra generosidad al confiarnos estos recuerdos….
GRACIAS DE CORAZÓN, desde España una persona que os admira en la distancia.

MAY 2, 2009 AT 12:57 PMbostonrunner said…

Gracias, Miguel, por enviarme este impecable y valiosísimo «brainstorming» que puede ayudar a tantos a comprender temas tan complejos, incluídos – como en mi caso – los que tenemos la fortuna de no padecer situaciones traumáticas intensas. Ya mismo se lo estoy reenviando a mis amigos Veteranos de Guerra…
Muchas gracias nuevamente…

Marcelo De Bernardis.
www.malvinas42k.com.ar

MAY 6, 2009 AT 6:14 PM

Leer Más